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Comparación del comportamiento de ponedoras antes de la puesta

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30/8/09   |   A. KruschwitzB. Huber EicherI. S TuhecM. ZupanT. Buchwalder

Hasta ahora no se ha establecido ningún método para valorar la validez de los nidos en gallinas ponedoras desde la perspectiva del bienestar animal. Se ha llevado a cabo un experimento para desarrollarlo. Desde un punto de vista evolutivo, hacer el nido y la puesta son comportamientos muy importantes para las ponedoras.

Las gallinas de las manadas comerciales actuales producen de media 326 huevos en cada periodo de puesta. Cada vez que una gallina pone un huevo, busca sitios potenciales para el nido, los estudios han mostrado que una hora antes de la ovoposición aumenta la actividad para encontrar un nido adecuado.

Las aves están preparadas para hacer frente a situaciones como aves desconocidas, lugares estrechos, o puertas. Las gallinas están muy motivadas para buscar un lugar apropiado para la puesta y la mayoría de las comerciales utilizan los nidos que se les proporcionan, aparentemente porque los perciben como un lugar apropiado.
Sin embargo, al inicio del periodo de puesta, el porcentaje de gallinas que ponen en el suelo es alto.

Después de 4 o 6 semanas, este porcentaje desciende al 1-2%. Si los nidos no se usan, es posible que las gallinas no los perciban como unos lugares de puesta. Estas gallinas pueden desplegar secuencias elaboradas de comportamiento de búsqueda y de construcción de nido durante la hora que precede a la puesta, mostrando signos de aparente frustración, como locomoción excesiva o actividades de exploración, pasos estereotipados, y los cacareos típicos.

Además, una gallina puede responder fisiológicamente a este estado de frustración y retener el huevo en la glándula de la cáscara, que le aportará una capa extra de calcio.

Todos estos signos indican que el bienestar de la gallina puede estar comprometido si las aves no perciben el sitio asignado para la puesta como tal. Estudios han mostrado que algunas gallinas no usan los nidos que se les proporcionan. Se observó que estas aves aumentan las inspecciones y las entradas en los nidos.

Los autores interpretaron que se comportaban como si estos nidos fueran menos atractivos para ellas que para sus compañeras. Otros concluyeron que estas gallinas perciben las tarimas de rejillas de metal como lugares apropiados para la puesta, mientras que sus compañeras eligen los nidos ofertados. Esto significaría que las manadas comerciales estarían compuestas de "ponedoras en nido" (PNi) y "ponedoras en tarima o en suelo" (PSu) como ya fue sugerido por autores anteriores.

Para verificar esta afirmación se llevó a cabo la siguiente investigación.
Se proporcionaron dos lugares de puesta (en nido y en bandeja) que representan las opciones para la puesta en las gallinas sin jaulas. Se esperaba que la mayoría de los animales eligieran consistentemente el nido después de unos pocos intentos.

Sin embargo, también esperábamos que algunas gallinas usaran la bandeja, debido a estas distintas percepciones. Formulamos la hipótesis de que las ponedoras en nidos tendrían comportamientos de la prepuesta más estables que las ponedoras en bandejas, basándonos en.

Más aún, se mostró que este comportamiento cambia con la experiencia, pero no cambia la motivación hacia la elección del nido, por ello nos centramos en el impacto de la experiencia en la puesta sobre el comportamiento.

Materiales y métodos

Veinticuatro gallinas (con el pico sin cortar) de una línea comercial (Leghorn Lohmann Selectas) se mantuvieron en condiciones comerciales hasta la semana 17 de vida. Entonces se alojaron y se observaron hasta el momento del inicio del estudio desde la semana 20 hasta la 26. A las 17 semanas de vida las gallinas se asignaron de forma aleatoria y se alojaron individualmente en un corralito de 2x2x2,5 m (longitud x anchura x altura), dispuestas en 4 filas con 6 jaulas en cada una y cubiertas con una red para evitar escapes.

El lado frontal de cada jaula incluía una puerta de entrada (88x238 cm).
Cada estancia estaba separada de las demás por una chapa. El suelo era de slat con perchas integradas y un bloque de poliestileno (25x25x15 cm) para estimular a las gallinas.
Cada corral tenía un área de puesta en nido separada del resto por una partición (2 m x 40 cm x 2,5 cm; figura) hecha con placas de madera.

Esta partición disponía de dos entradas, de 60 cm de longitud y 40 cm de altura, mientras que el resto era de malla de metal. El área de actividad (entre la entrada y la partición) tenía un comedero suspendido de 30 cm de diámetro con una percha de metal de 2 m de longitud, 35 cm de ancho y a una altura de 60 cm del suelo, con 4 puntos de bebida con cazoletas instaladas.

El acceso al agua y pienso comercial fue ad líbitum. Cada dos corrales había una ventana a 15 cm del suelo y de 50 cm de ancho x 35 cm de alto, para el contacto visual y acústico entre dos aves. En el área del nido (aproximadamente 1 m2) se proporcionaron dos lugares de igual tamaño.

En cada esquina se situó una bandeja de plástico (40x40x10 cm) con virutas de madera (puesta en suelo) o con un nido más viruta (puesta en nido), construido con madera y con unas medidas de 28,5x32x36,5 cm.

Para evitar que las gallinas vieran a la vez ambos lugares de puesta se situó una placa de 72 cm de alto en el medio del área del nido, cubierto con una red para obligar a las aves a introducirse por una de las puertas de entrada.

El programa de luz fue estándar y todos los manejos rutinarios se efectuaron después de las 4 de la tarde, para evitar molestar a las gallinas durante los momentos de puesta.

Observaciones del comportamiento

Se registró el lugar del nido donde se puso el huevo y las observaciones individuales comenzaron después de la detección del primer huevo depositado.
Se tomó en vídeo la conducta de cada gallina durante 24 h en tres ocasiones: durante la puesta del 2º o 3er huevo o durante el 6º o 7º y en la puesta del 19º o 20º, como ejemplo de los tres estadios de la experiencia en la puesta.

A partir de las tomas de vídeo se registró el tiempo de ovoposición (por la visión del huevo puesto o por la observación de la transición desde la postura de la puesta hasta la vuelta a una postura normal).

Esto fue posible para todas las gallinas que eligieron el suelo y para 12 de las 17 gallinas que eligieron el nido. Fue imposible determinar el tiempo de ovoposición de 5 gallinas porque no se visionaron adecuadamente. También a partir de los vídeos se estudió el comportamiento de la prepuesta, una hora antes de la ovoposición, mediante el uso del software Observer 3.0 (Noldus Information Technology, Wageningen, Holanda). El comportamiento se grabó, se anotó cada 15 segundos de muestreo y se clasificó mediante las siguientes categorías:

1. Búsqueda de comida: ingestión (bebida, pienso, con la cabeza encima del comedero) y permanencia o marcha con la cabeza hacia abajo (la cabeza está a un nivel más bajo que el punto más alto de la espalda) en el área de actividad, excepto en la percha.

2. Descanso: permanecer arreglándose las plumas o con la cabeza y el cuello retraídos en el área de actividad.

3. Exploración: permanecer de pie o locomoción con la cabeza levantada (la cabeza está por encima del punto más alto de la espalda) en el área de actividad, picando al bloque de poliestileno y permanencia o movimiento en la percha.

4. Búsqueda de nido: toda aquella conducta que se desarrolla cerca del área de puesta o la inspección de la partición de este área desde la parte exterior.

5. Anidación: permanencia en el lugar de la puesta (ambas patas dentro). Adicionalmente, el número de vistas (de nuevo ambas patas dentro del área) y el tiempo de permanencia (hasta que ambas patas salen del nido) durante la visita final (hasta la puesta del huevo).
Para detalles sobre la recogida de datos y su tratamiento estadístico contactar con la autora. Los resultados se presentan como la media ± la desviación estándar.

Resultados

Respecto a la puesta de huevos y la elección del nido, 17 de las 24 gallinas se revelaron como ponedoras en nido (PNi) mientras que 7 fueron ponedoras en suelo (PSu) (71 y 29%, respectivamente).

La elección del sitio de puesta fue constante durante la colección de los datos. De los 504 huevos recogidos (21 por gallina), 7 se encontraron en los slats, con una cáscara muy fina o inexistente, o se pusieron en la percha durante la noche.

Tipo de ponedora

Durante la hora previa a la ovoposición las PNi pasaron significativamente menos tiempo explorando que las PSu (PNi=13,0 ± 7,9%; PSu=22,8 ± 11,0%; P=0,04). Sin embargo, las ponedoras en nido tendieron a pasar más proporción de tiempo haciendo el nido que las ponedoras en suelo (47,7 ± 16,5% y 32,8 ± 16,0%, respectivamente; P=0,07).

No hubo diferencias entre el tiempo buscando comida (14,0 ± 8,9%; P=0,20), descansando (15,3 ± 12,5%; P=0,97), y buscando el nido (11,4 ± 6,7%; P=0,90). Además, el ritmo de visitas a los lugares del nido no fue distinto en los dos grupos (PNi=2,6 ± 2,4; PSu=2,0 ± 1,7; P=0,38). De media, las gallinas hicieron 2,5 ± 2,2 visitas a su lugar de nidada.

El número máximo de visitas se observó durante la puesta del 2º o 3er huevo: 11 visitas de las PNi frente a 6 de las PSu a la rejilla. Las PSu nunca visitaron el nido ofrecido, mientras que 7 de las 11 PNi visitaron la bandeja al menos una vez, aunque no después de que hubiera sido puesto el 6º o 7º huevo.



El tiempo pasado en el lugar del nido después de la entrada final hasta la salida después de la ovoposición fue significativamente diferente para los dos tipos de ponedoras (P=0,03). Las PNi permanecieron más tiempo en el nido que las PSu en el lugar de la puesta. Pero las PNi pasaron más tiempo en el nido después de la ovoposición (8 ± 8 min y 5 ± 3 min, respectivamente, P=0,04).

Experiencia de puesta

Hubo un efecto significativo de la experiencia en la búsqueda de comida (P=0,02), descanso (P=0,02) y búsqueda del nido (P < 0,01). Con el incremento de la experiencia en la puesta, las gallinas dedicaron más tiempo a comportamientos de búsqueda de comida y descanso.

Además, las gallinas mostraron una tendencia a pasar menos tiempo explorando (P=0,06). Por otra parte, el tiempo pasado en buscar el nido disminuyó a medida que aumentaba la experiencia, que por otra parte no influyó ni en hacer el nido (P=0,28) ni en la duración de la visita final al nido (P=0,45).

El número de visitas al nido cambió significativamente con la experiencia en la puesta (P < 0,01). La mayor proporción de visitas al nido se registró en el 2º o 3er huevo y la menor entre el 19º y el 20º.

Discusión

La mayoría de las gallinas mostraron una preferencia por el nido frente a la bandeja, igual que en las instalaciones comerciales, aunque algunas gallinas prefieren el suelo. Aproximadamente, un tercio de las gallinas no requieren la presencia de un nido como un estímulo y no pusieron en el nido o ni siquiera entraron.

Las gallinas mantienen una fuerte conservación de la selección del lugar de nidada. Aunque algunas gallinas visitaron ambos lugares de puesta, los huevos de cada gallina se encontraron exclusivamente en uno de los dos lugares. Estos resultados sugieren que las gallinas están muy motivadas a poner los huevos en el lugar elegido.

En este estudio se concluye que las manadas de ponedoras se componen de dos tipos de aves, que consistentemente ponen en lugares cerrados como nidos o en lugares abiertos como el suelo. Asumiendo que los dos tipos de ponedoras se sometieron al mismo ambiente y que exhiben igual motivación, puede ser razonable suponer que las gallinas que ponen en el suelo no usan el nido porque no quieren, y esto puede deberse a diferencias genéticas.

Al principio de la puesta las PSu se comportaron de forma distinta a las PNi en la hora previa a la ovoposición.

Incluso aunque elegían continuamente el lugar del nido y entraron en la bandeja con la misma frecuencia que las PNi lo hacían en el nido, las PSu fueron, tal y como se esperaba, más inestables en sus actividades. Desarrollaron una mayor conducta exploradora y una menor conducta de anidamiento que las PNi, igual que los hallazgos sobre aves agrupadas en jaulas enriquecidas.

Consecuentemente, esta mayor actividad puede interpretarse como un mayor grado de frustración. Si esto fuera cierto, podemos pensar que las PSu perciben el lugar ofrecido para el nido como menos apropiado que las PNi. Es posible que la imagen "ideal o deseada" que las mentes de las PSu tienen sobre el nido coincida en un menor grado con el nido ofrecido, mientras que las PNi sí lo aceptan.

Aunque esta interpretación generalmente está bien aceptada, nosotros no creemos esta hipótesis. Basándonos en la teoría de la demanda del consumidor encontramos que la motivación para alcanzar el sitio elegido para la puesta no varió entre los dos tipos de ponedoras.

PSu empujaron la pesada puerta que conducía a la bandeja tanto como las PNi para alcanzar su nido. Esto nos condujo a lanzar la hipótesis de que la locomoción aumentada antes de la puesta de las PSu no necesariamente refleja una mayor frustración y peor bienestar, sino una mayor motivación para alcanzar el lugar apropiado para la puesta.
De todas formas, la variación en las respuestas observadas podría explicarse por una estrategia comportamental distinta para cada individuo.

Podría ser que con la elección de la estrategia, nuestras gallinas tuvieran diferencias en función de las características del lugar del nido. En un entorno abierto, como la bandeja en el suelo, una gallina tiene la posibilidad de estar muy atenta para detectar predadores y otros peligros.

La normativa sobre alojamientos en ponedoras deberá asegurar el bienestar animal.



En el caso de amenazas, la gallina es capaz de escapar inmediatamente. Por otra parte, en un nido cubierto, la gallina se protege mejor de los peligros externos, aunque su movimiento esté restringido y tenga mayores dificultades para escapar. El menor tiempo que las PSu pasan en el lugar del nido después de la puesta puede explicarse también mediante este argumento.

Otros estudios han mostrado que el diseño del lugar del nido elegido puede afectar a la conducta. Tal y como se esperaba, con el aumento de la experiencia, se incrementan los comportamientos de búsqueda de comida y de descanso, paralelamente a un menor tiempo empleado en la búsqueda del nido. De acuerdo con el modelo motivacional [22], esto puede ser la respuesta a un incremento de un sentimiento de seguridad y satisfacción durante la puesta.

La bajada del número de visitas al nido observada también fundamenta esta presunción. Además, no encontramos un cambio ni en la frecuencia de visitas al nido ni en la duración de la última visita al nido. Puede asumirse que cada vez que una gallina pone un huevo, se necesita una cantidad de tiempo determinado para desarrollar patrones específicos de conducta.

En las instalaciones comerciales donde sólo se ofrece a las gallinas un tipo de nido, algunas prefieren poner en el suelo. Asumiendo la creencia de que los animales elegirán ambientes que les aporten experiencias satisfactorias y reduzcan el dolor, miedo, y otros sentimientos negativos, sugerimos que la preferencia a largo plazo de la bandeja en el suelo puede interpretarse por parte de las gallinas como un mejor lugar para la puesta.
Si nuestras gallinas ponedoras en bandeja se parecen a las ponedoras en suelo de las manadas comerciales, sugerimos proporcionar varios tipos de nidos, que correspondan a los dos tipos de ponedoras.

Esto puede reducir los problemas con la puesta en suelo. A la vista de esto, se necesita más investigación, primero para establecer un diseño adecuado para las ponedoras en suelo y segundo para investigar nuestra hipótesis en la práctica.

En conclusión, demostramos la existencia de diferentes tipos de gallinas dentro de una línea comercial de ponedoras respecto a la preferencia por la elección del nido. Aunque un punto de vista puede ser que las necesidades comportamentales de las ponedoras en nido estén cubiertas en mayor grado que para las ponedoras en suelo, pensamos que existe una variación en las estrategias individuales de las gallinas, acompañada de un nivel similar de motivación.



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